Día 3

VIOLET CUPCAKE: Té Pu Erh, chocolate blanco, aroma de violetas, flores de malva, violetas escarchadas, flores naturales de violeta, aroma natural de violetas,
Andres
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¿Cómo infusionar?
95 ºC
3 min
Con leche
Con teína
Reinfusiona 2 veces
Como somos madrileños, nos gusta este té con sabor a caramelos de violeta (que, para quien no lo sepa, son típicos de aquí, de Madriz) y, como también somos muy golosos, nos encanta el toque de chocolate blanco, como si de un jugoso cupcake se tratara. Disfrutadlo solo si queréis un sabor intenso, principalmente floral y dulce (más «a caramelos»). Si, por el contrario, lo preferís ligero y cremoso (más «a chocolate blanco»), échale un buen chorrito de leche / bebida vegetal. ¡O alterna entre los dos métodos según tu estado de ánimo! (Truco extra: si te han tocado pétalos escarchados, te los puedes comer como si fueran realmente caramelos.)
03:00

Ambientación

  • Estoy nerviosa porque hoy es un día especial. Es primavera, cumplo 6 años y mis padres me han regalado unas preciosas merceditas nuevas que voy a estrenar paseando con mi abuela por Madrid. ¡Por el centro de Madrid, nada menos! Yo, que vivo en un minúsculo quinto sin ascensor en la calle Tribulete, solo he pisado las elegantes calles que rodean a la Puerta del Sol para ver la Cabalgata de Reyes, siempre con un frío helador y con un mar de gente que apenas me pemitía atisbar a mi querido Rey Gaspar. Pero hoy es un día especial, el día en que voy a salir del las axfisiantes calles de Lavapiés para ver por fin el Madrid de las películas de Marisol, Pili y Mili y Rocío Dúrcal. ¡Qué nervios!


  • Hemos subido andando hasta la Plaza del Progeso, donde hemos tomado un chocolate con buñuelos en el café preferido de mi abuela, donde todo el mundo la conoce. Poco después ya estábamos en la Plaza del Sol. Y, buahhhhh, ¡nunca había visto tantos coches juntos!. Ni edificios tan bonitos. Ni señoras tan elegantes. Miro hacia arriba y me mareo: fachadas recias, blancas, altas, coronadas por unos enoooooormes carteles de colores, uno de ellos muy gracioso de una botella con chaquetilla y sombrerete rojos que se llama Pepe. Mi abuela se agacha, me mira fijamente y me dice: "ahora agárrate a mi y no me sueltes la mano. Vamos a ver si llegamos a dónde quiero llevarte sin tener un disgusto"


  • Llegamos a una plaza rara con un edificio que tiene una enorme torre picuda, y que parece un castillo de princesa. Aunque estamos en mayo y el calor empieza a apretar, los edificios de la plaza son tan altos, que el sol solo da en el centro, así que hace un poco de fresco. Los pies me duelen después de la larga caminata con los zapatos nuevos. Miro a mi abuela y estoy a punto de quejarme cuando noto que tiene una expresión extraña, sonríe pero parece un poco triste. Mira directamente a una tienda con un toldo marrón y un escaparate de madera con molduras doradas. Se vuelve hacia mi y me dice: "querida niña, cuando yo era pequeña venía a esta tienda con mi madre, tu bisabuela, a comprar sus caramelos favoritos. Ahora que hace años que no está, cada vez que los como me acuerdo de ella. Quiero que tu también conserves un bonito recuerdo de mi cuando yo no esté. Vamos...."