Día 6

CARAMEL SHORTBREAD: Té Pu-Erh, trocitos de almendra, trocitos de caramelo (leche condensada desnatada, azúcar, jarabe de glucosa, mantequilla, sorbitol, mono y diglicéridos de ácidos grasos comestibles), crocante de avellana (azúcar, avellanas, azúcar invertida), aroma natural, hojas de zarzamora.
Marta
Informa
¿Cómo infusionar?
95 ºC
3 min
Con leche
Con teína
Reinfusiona 2 veces
Si piensas en nieve, en invierno, en bosque y en un dulce British para maridar con tu té, está clarísimo: ¡galletas de mantequilla con pedacitos de caramelo! Por eso, este té, cremoso y dulzón, está pensado para tomar con leche o bebida vegetal. ¿Y si no eres de nube de leche? Que no cunda el pánico porque si lo tomas sin nada está buenísimo también: en este caso, más que a galleta blandita de mantequilla te sabrá a galleta crujiente de caramelo. ¡Una delicia de todas formas!
03:00

Ambientación

  • La nieve cae suavemente sobre el bosque, cubriendo cada rama y cada sendero con un manto blanco que parece sacado de un sueño. Caminas con cuidado desde la extraña farola que has encontrado en medio del bosque nevado, siguiendo el rastro que te lleva hasta la madriguera del Señor y la Señora Tejón. El aire huele a invierno y a promesas de calor. Al llegar, la puerta de madera se abre con un chirrido amable. El Señor Tejón, con su chaleco de lana y sus bigotes blancos, te saluda con una sonrisa que parece derretir el frío. Dentro, la madriguera es un refugio cálido, confortable y lleno de detalles: las paredes, revestidas con madera pulida, están adornadas con estanterías repletas de libros antiguos y frascos con hierbas secas. Sobre ellas cuelgan pequeñas lámparas de aceite que lanzan destellos dorados, creando sombras danzantes. Una alfombra gruesa, tejida a mano, cubre el suelo y amortigua cada paso, mientras cojines mullidos descansaban en rincones estratégicos, invitando a sentarse. La chimenea crepita alegremente, y sobre ella, una hilera de tazas de porcelana, cada una con un motivo distinto, como si contaran historias propias. El aroma del té se mezcla con el olor a galletas recién hechas, mantequilla, pan recién horneado y a dulce mermelada de grosellas, que reposan en una mesa redonda de madera oscura, junto a una tetera humeante. En las paredes, pequeños cuadros muestran escenas del bosque en primavera, recordando que el invierno no dura para siempre.


  • La Señora Tejón, dulce y diligente, sirve el té en tazas con dibujos de hojas verdes y bayas rojas. “Nada como un buen té para olvidar el invierno”, dice mientras coloca un plato de galletas de mantequilla. Afuera, el viento silba, pero allí dentro todo es calma y conversación. Habláis de los rumores en el bosque, de los Castores que preparaban adornos para la fiesta del solsticio, y de cómo el invierno, aunque largo, siempre trae momentos para compartir. Es entonces cuando notas algo extraño: en el fondo de la taza, entre las hojas del té, se dibujan unas letras diminutas, como si alguien las hubiera escrito con tinta invisible. Las juntas con cuidado y lees en silencio: “Cuando la luna toque el hielo, sigue el sendero hacia la luz.” El corazón te da un vuelco. ¿Un mensaje oculto? ¿Quién lo había dejado allí? Levantas la mirada, pero el Señor Tejón solo te sonríe con un brillo misterioso en los ojos, como si supiera más de lo que dice.


  • Cuando la tarde se tiñe de tonos azules, sientes que el tiempo se ha detenido. Entre sorbos de té y risas suaves, comprendes que la verdadera magia no está solo en las grandes cosas, sino en esos instantes sencillos… y en los secretos que aguardan bajo la nieve. Al salir de la Madriguera de los Señores Tejón, el bosque parece distinto. La Luna comienza a asomar entre las nubes, y el hielo del río cercano brilla como un espejo. Te ciñes el abrigo contra tu pecho y miras el sendero que se abre ante ti. ¿Seguirás la luz? ¿Qué encontrarás al final? Solo el viento, cargado de misterio, parece conocer la respuesta.