Día 15

Te Oolong Spicy Strawberry
Keroak
Informa
¿Cómo infusionar?
85 ºC
3 min
Sin leche
Con teína
03:00

Ambientación

  • Después de años trayendo equilibrio a nuestro mundo, el Avatar nos ha dejado. Empieza una nueva era. Como es costumbre, cuatro maestres, representantes de las cuatro naciones, se reúnen para preparar la llegada del nuevo Avatar. Es tradición que comiencen con la ceremonia del Té del Nuevo Ciclo. —Demos gracias a los Espíritus La y Tui del océano y de la luna. —dice Zunna, representante de las Tribus del Agua, una mujer oronda, joven en apariencia, pero con una mirada profunda que deja entrever la sabiduría de muchos años.— Sin sus enseñanzas no conoceríamos este té que nos da salud y nos reconforta el espíritu. —¡Ja, ja, ja! —ríe el Sabio Naagu, del Reino de la Tierra, con su imponente estatura y su voz profunda. —Querrás decir gracias a la Tierra, que sustenta las plantas cuyas hojas transmiten vigor y serenidad. A su lado, Varya, la sacerdotisa de la Nación de Fuego, que apenas llega a la corpulencia de Zunna ni mucho menos a la estatura de Naagu, hace un chasquido con sus manos. Una llama ilumina su rostro, proyectando su sombra en la pared del fondo, como una advertencia. No debería subestimarse por su tamaño. —Ni vuestro agua ni vuestras hojas se entenderían si no fuera por el calor de la llama. Dadle gracias al fuego. Sin él, estaríais bebiendo agua sucia. Aparentemente indiferente a las palabras de sus compañeres, Canú, el Nómada del Aire, sirve el té en silencio, se sienta en la posición del loto y cierra los ojos. —Todes les niñes de las Tribus del Agua saben que este té lo preparó Avatar Atka en el Oasis de los Espíritus. —¡Patrañas! Fue Avatar Tianying quien descubrió la combinación perfecta de hierbas para preparar este té en el Desierto Si Wong. —Estáis mal informades, este té fue un descubrimiento del Avatar Hanaru, cuando encontró por primera vez a su dragona Eruka y se lo preparó para mostrarse digna de su lealtad. Canú permanece sentado, con los ojos cerrados, tomando su té a pequeños sorbos. Mientras les demás se acaloran, una apenas imperceptible sonrisa denota que la discusión le parece… divertida.


  • En medio del fragor de la conversación, Canú levanta una mano y hace un pequeño gesto como agarrando el aire y encerrándolo en un puño. De repente, las llamas de las lámparas tiemblan y parecen extinguirse y las voces de sus compañeres suenan ensordecidas. Le miran sorprendides y, aprovechando que tiene su atención, vuelve a liberar el aire de su puño y levanta el muro de silencio que había creado. —Todes tenéis razón y a la vez os equivocáis. Fue Avatar Aaina la primera en preparar este té. Su gran enemigo era el espíritu Sai Koi. Durante su era, este espíritu irrumpía en el plano físico para poseer, desfigurar e incluso secuestrar humanos. Sembraba el terror en todo el mundo, desde la Tribu del Agua del Norte hasta la Tribu del Agua del Sur, desde las Islas del Fuego hasta el vasto Reino de la Tierra, incluso en los cuatro Templos del Aire. Pero allá donde aparecía, Aaina acudía para combatir contra él y enviarlo de vuelta al plano espiritual. —Finalmente, Avatar Aaina dejó nuestro mundo tras años de lucha y dio paso a una nueva era. Pero aún le quedaba una batalla más, permaneció luchando contra Sai Koi en el plano espiritual. —Sai Koi le propuso un último reto, preparar el mejor té. Si ganaba el espíritu, Aaina debería abandonar el plano espiritual y dejar que sus sucesores lidiaran con él. Si ganaba ella, Sai Koi dejaría de irrumpir en el plano físico. —Sai Koi preparó un té con el agua de las lágrimas de la última Tortuga-León y las hojas de la primera planta que floreció en el mundo, infusionadas con el calor de una estrella. Era un té de aroma penetrante, dulce en el primer sorbo y especiado en el segundo. Con cada sorbo, aparecía un matiz nuevo. Transmitía la serenidad de un cielo estrellado, la nostalgia de un tiempo olvidado y la esperanza de un nuevo comienzo. —Aaina lo tenía difícil para superar esta bebida. Ninguna de sus vidas pasadas parecía capaz de ayudarla. Pero el tiempo no funciona igual en el mundo espiritual que en el mundo físico y tuvo la suerte de encontrarse con sus sucesores. —Su sucesore, Avatar Atka, se encontraba meditando en el Oasis de los Espíritus, y en su meditación, se proyectó al plano espiritual. Allí se encontró con Aaina y decidió ayudarla a encontrar un agua capaz de albergar tantos matices. De vuelta al Oasis, pidió ayuda a La, el espíritu del océano, y un pequeño trozo de hielo se desprendió de los glaciares que rodean el lugar y apareció flotando en el estanque. Pidió ayuda a Tui, el espíritu de la luna, y un haz de luz plateada brilló sobre el trozo de hielo imbuyéndolo con su energía. Atka se presentó de nuevo en el plano espiritual llevando con elle el trozo de hielo para ofrecérselo a Aaina. —Aaina decidió entonces viajar a la Biblioteca de Wan Shi Tong y averiguar dónde encontrar ingredientes dignos del mejor té. Sin embargo, a quien encontró fue al sucesor de Atka, Avatar Tianying, que atravesaba el Desierto Si Wong, donde se situaba la biblioteca, y estaba recorriendo el mundo recolectando plantas para su colección. Llevaba hojas, raíces, flores y frutas, pero el clima del desierto las había secado. Fue todo lo que pudo ofrecerle y fue más que suficiente. Todo el poder de la tierra y del desierto se convirtió en otro ingrediente del té de Aaina. —Solo le quedaba encontrar una fuente de calor capaz de derretir el hielo de Atka e infusionar las plantas de Tianying. Sin embargo, el mundo espiritual es caprichoso. Allí Aaina no podía controlar los elementos y ningún leño ni ninguna hierba parecía querer consumirse por un fuego mundano. Entonces la sucesora de Tianying apareció, Avatar Hanaru, quien había llegado de la Cuna de sus Dragones a lomos de su dragona Eruka, volando a través del plano físico. Hanaru tampoco tenía acceso a su control sobre el fuego, sin embargo, su dragona Eruka sí. Gracias al aliento de Eruka pudieron finalmente preparar el té que derrotaría a Sai Koi.


  • —Aaina se presentó ante Sai Koi con su té aún caliente. Ambos disfrutaron de una taza de té juntes. Y Sai Koi coincidió en que el té preparado por Aaina era bueno, de olor intenso, de sabor impactante. Transmitía la calma de un lago helado, reconfortaba como un descanso de un largo viaje y te infundía la energía de un volcán. —Pero Aaina tuvo que reconocer que el té de Sai Koi era mejor. Era su momento de abandonar el mundo espiritual, sabiendo que sus sucesores podrían lidiar sin problemas con el espíritu Sai Koi y cualquier amenaza que se cerniera sobre el mundo. —Sin embargo, Sai Koi quedó satisfecho y prometió solo volver al plano físico para disfrutar del té de los humanos. Sai Koi se convirtió en un espíritu benevolente y los Avatares Atka, Tianying y Hanaru disfrutaron de su compañía tomando té. Se dice, que de vez en cuando visita las teterías de Ba Sing Se o incluso se le puede encontrar tomando té en las aldeas más remotas de las Islas del Fuego. —Gracias a les cuatro avatares, podemos disfrutar ahora este Té del Nuevo Ciclo. Tened esto presente, querides maestres, ningún elemento, por sí solo, puede conseguir el equilibrio. Es necesaria la colaboración de todes para disfrutar de esta bebida. Canú se levanta y sirve té a sus compañeres. —Demos paso a los siguientes preparativos.